Panteón de los duques de Denia. Fotos 1, 2, 3 y 4: JC Martín Lera. Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Fotos 5, 6, 7 y 8: Casa Moreno. Archivo Español de Arte. Archivo Moreno. IPCE. Ministerio de Cultura y Deporte.

Fecha

1914

Material

Mármol y bronce

Emplazamiento

Sacramental de San Isidro: Paseo de la Virgen del Santo, 78. Patio 4º, glorieta 27. Acceso al interior del panteón con la visita guiada a la sacramental
¿Cómo llegar?

Mientras Mariano Benlliure trabajaba en la estatua ecuestre de Alfonso XII para el monumento en el Parque del Retiro, recibió dos importantes encargos. En primer lugar, el mausoleo de Sagasta, para el Panteón de Hombres Ilustres y, poco después, el duque de Denia le contactó para encomendarle la realización de un panteón, en colaboración con Enrique María Repullés y Vargas, que albergase los restos de su esposa, recién fallecida.

Mariano ultimaba los detalles del mausoleo de Sagasta durante el día y por la noche trabajaba en las ideas para el panteón que le había encargado el duque de Denia. Sin embargo, la construcción de este proyecto se retrasó por la muerte del duque, concluyéndose en 1914 y convirtiéndose en el panteón de los duques de Denia.

Al exterior, el panteón tiene forma de pirámide truncada configurada como base para una impresionante composición escultórica helicoidal de más de siete metros de altura; hoy desaparecida. Benlliure combinó diferentes materiales, mármol y bronce, con una intencionalidad conceptual, donde el bronce representa la seguridad de la vida eterna y el mármol la transitoriedad de lo carnal. En la parte de abajo, dos ángeles de bronce sostenían la figura en mármol de la duquesa de Denia; este grupo enlazaba con tres ángeles que portaban el féretro, desde el que ascendía el alma hacia la eternidad; sobre ellos dos angelitos sostenían una cruz que coronaba el conjunto. La composición, que se conoce a través de dibujos y fotografías, fue todo un alarde del dominio de las formas y los materiales.

La puerta de acceso al panteón está flanqueada por dos bajorrelieves en mármol, obra de Benlliure, que representan la Caridad y la Fe. El interior es una amplia cripta abovedada donde reposan sobre un sencillo basamento —el original, en bronce, desapareció— las estatuas yacentes de los duques, talladas en mármol de Carrara. El duque aparece amortajado con hábito de monje y la duquesa con toca y prendas de mayor riqueza textil y ornamental. El nivel de detalle al que acostumbra Benlliure, por desgracia, es poco apreciable en estas estatuas debido a su mal estado. Al fondo, sobre un altar, se alza un magnífico Cristo crucificado, esculpido en mármol.

Durante la Guerra Civil este panteón resultó gravemente dañado, perdió la extraordinaria composición que lo coronaba en el exterior y las estatuas yacentes de los duques y el Cristo crucificado quedaron muy deterioradas.