Monumento a María Cristina de Borbón. Fotos 1, 3, 4, 5 y 6: Jonás Bel. Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid. Foto 2: JC Martín Lera. Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Foto 7: Tarjeta postal antigua del monumento a María Cristina de Borbón.

Fecha

Monumento fechado en 1893.
Inaugurado el 25 de enero de 1893.
Alegoría de la Historia, firmada y fechada en el asiento, Roma 1891.

Material

Bronce y mármol.
Pedestal en caliza, travertino y bronce.

Emplazamiento

Calle de Felipe IV con calle de Moreto (frente al Casón del Buen Retiro)
¿Cómo llegar?

El monumento en homenaje a la reina gobernadora, María Cristina de Borbón – Dos Sicilias, fue promovido por el general Manuel Pavía en 1887, cuando convocó, en primera instancia, un concurso público para seleccionar el proyecto más adecuado que honrara el posicionamiento de la reina en favor de la monarquía constitucional.

Mariano Benlliure y Miguel Aguado de la Sierra —arquitecto con quien también trabajaba el escultor en el monumento a Álvaro de Bazán— ganaron la convocatoria con una espectacular propuesta que fue inaugurada el 25 de enero de 1893.

Cuando finalizó este trabajo, Benlliure tenía treinta años y había realizado una de las obras más destacadas de su carrera, demostrando su madurez artística, el dominio de la técnica y la maestría en los detalles.

La figura de la reina gobernadora debía reflejar no solo sus cualidades como esposa de Fernando VII, sino su histórico papel como regente, su fortaleza ante las Guerras Carlistas y su talante reformador que consolidaría la monarquía constitucional. En definitiva, el artista se enfrentaba a un encargo que exigía plasmar multitud de detalles y virtudes de la homenajeada.

Decidió retratar a María Cristina en su juventud, en una época próxima al momento en el que tuvo que asumir la regencia, vestida con ropas y peinado de estilo fernandino y sosteniendo en su mano derecha unas hojas, presumiblemente, del Estatuto de la Regencia de 1834. Como ya era habitual en el artista, recreó con esmero todos los detalles del vestuario, ajustándose a su ya característico rigor histórico. Este virtuosismo en los ropajes, las joyas o el cabello podría parecer innecesario, dada la altura del pedestal sobre el que reposa la figura, sin embargo, las diferentes texturas que surgen bajo la luz, proporcionan realismo a la estatua.

En el pedestal —cilíndrico, como el de Bárbara de Braganza— Benlliure crea un rico programa ornamental que narra algunos de los hechos más destacados de la vida de la reina. Los bajorrelieves de los laterales, realizados en bronce, muestran dos escenas clave: el Decreto de Amnistía de 1832, que permitió volver a España a los liberales exiliados, y el abrazo de Vergara, el acuerdo de paz entre el general isabelino Espartero y el general carlista Maroto.

Destaca en el frente del pedestal una figura femenina que sostiene en su regazo un gran libro, en cuyas hojas hunde sus dedos, como marcando un punto del volumen, titulado «Historia». Se trata, en efecto de una alegoría de la Historia, una figura casi exenta, firmada en 1891 y realizada en mármol blanco, que dialoga directamente con la representación de la reina.