Mausoleo a José de Canalejas en el Panteón de Hombres Ilustres. Fotos 1 y 2: Antonio Passaporte, 1927-1936. Archivo Loty. IPCE. Ministerio de Cultura y Deporte. Fotos 3, 4, 5 y 6: Patrimonio Nacional.

Fecha

Se inauguró el 12 de noviembre de 1915, coincidiendo con el tercer aniversario de su asesinato

Material

Mármol

Emplazamiento

Tras el asesinato de José Canalejas y Méndez (Ferrol, 1854 – Madrid, 1912), Mariano Benlliure recibió un triple encargo relacionado con el político liberal. Por un lado, un busto que se expondría en el salón del ministerio de Gobernación, donde se trasladó el cadáver el día de su asesinato; por otro, una lápida que se colocaría en el lugar donde tuvo lugar el crimen y, por último, un mausoleo destinado al Panteón de Hombres Ilustres. Así, en 1913, el escultor comenzó a trabajar en estas obras.

José Canalejas fue asesinado el 12 de noviembre de 1912. Fue una figura clave para la política española. Doctor en Derecho y Filosofía, desde niño mostró gran inteligencia e interés por la política. Se unió al Partido Liberal y desde 1884 fue elegido diputado en representación de diferentes distritos. En los periodos correspondientes al gobierno del Partido Liberal, fue ministro de Fomento, de Gracia y Justicia, de Hacienda y de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas. Interesado por la situación en Cuba, se alistó en el ejército a los 43 años, tras haber ejercido como ministro, para luchar como un soldado más. Entre 1910 y 1912 fue presidente del Consejo de Ministros y llevó a cabo numerosas e importantes acciones que afectaron positivamente al país.

El mausoleo que Benlliure ideó para Canalejas es un impresionante conjunto en el que combinó mármoles blancos y grises para configurar la entrada a una falsa cripta subterránea con una escalera por la que aparecen tres figuras: dos atléticos jóvenes ataviados con túnicas clásicas y una muchacha de inspiración renacentista que ayuda a los hombres a portar el cuerpo inerte de Canalejas, envuelto en un sudario. Sobre un gran bloque de mármol, que conforma el dintel de la cripta, aparece, en un suave relieve, la figura del Redentor con los brazos extendidos. En la parte posterior del bloque, aparece tallada una cruz latina y dos guirnaldas de hojas de laurel y roble, símbolos de la inmortalidad, que enmarcan la inscripción mortuoria.

El escultor logró con esta obra un gran efecto dramático por su planteamiento escénico. Destaca la sensación de peso muerto del político fallecido, despojado de todo reconocimiento acerca de su prolífica carrera política para mostrarlo como un cuerpo inerte, sin más significado que el de entregarse al Cristo que parece acogerle. Esta representación casa, además, con las creencias de Canalejas, devoto religioso y creyente.