Escultura ecuestre de Alfonso XII. Fotos 1, 2 y 4: Jonás Bel. Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid. Fotos 3 y 5: JC Martín Lera. Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Foto 6: Detalle de la portada del Nuevo Mundo del 20 de enero de 1910 sobre el monumento a Alfonso XII.

Fecha

1909.
El 23 de enero de 1909 la estatua ecuestre ya estaba colocada en su lugar. El monumento fue inaugurado el 3 de junio de 1922

Material

Bronce.
Torre pedestal en caliza y bronce.

Emplazamiento

Parque del Retiro. Paseo de Chile, preside el Estanque Grande
¿Cómo llegar?

Una vez derribado el deteriorado embarcadero de época de Fernando VII en el Estanque Grande del Parque del Retiro, comenzaron las obras para el gran monumento a Alfonso XII. El arquitecto José Grases Riera había ganado el concurso convocado por las Cortes, con una ambiciosa propuesta en la que participarían veinticuatro de los mejores escultores del momento. A cada escultor se le asignó un grupo escultórico y a Benlliure le confiaron la estatua ecuestre del rey.

El conjunto responde a los ideales de los monumentos conmemorativos levantados en la época en otras capitales europeas y su concepción se remonta a 1887, cuando las Cortes aprobaron erigir una estatua ecuestre en Madrid en memoria del malogrado monarca como personificación de la Patria. La propuesta fue refrendada por su viuda, la reina regente María Cristina de Habsburgo, pero el proyecto cayó en el olvido.

Con motivo de la esperada mayoría de edad de Alfonso XIII en 1902, se retomó la idea. Benlliure recibió el encargo directo para su ejecución. Sin embargo, la presión de diversos organismos —que solicitaron un concurso para un monumento costeado por suscripción nacional— llevó, el 16 de abril de 1901, a la convocatoria pública ganada por José Grases.

Benlliure también se había presentado al concurso, con un proyecto titulado 14 de enero de 1875, que aludía a la fecha en que el joven príncipe recorrió las calles de Madrid para ser proclamado rey de España. La propuesta gustó mucho entre el público y lo cierto es que conseguía captar la esencia del homenajeado, sin embargo, el proyecto de Grases —inspirado en el monumento berlinés al emperador Guillermo I— era mucho más monumental. No obstante, la estatua ecuestre de Benlliure encajaba con la idea de Grases, por lo que se adaptó para que coronase el Monumento a la Patria española personificada en el rey Alfonso XII. La figura en bronce —cuyo tamaño es el doble del natural— se asienta sobre una base que sirve de cubierta-mirador a la alta torre pedestal que preside el conjunto.

El escultor comenzó su investigación estudiando retratos del monarca, así como prendas de vestir que el rey utilizó, como el ros o gorra militar. Llegó, incluso, a solicitar audiencia con la reina para preguntarle sobre algunos detalles, mientras tomaba notas y apuntes.

El resultado es una figura elegante y distinguía que representa a Alfonso XII con su característico ros y uniformado con traje de campaña de capitán general sobre el que lleva prendido el Toisón de Oro y la Cruz de San Fernando. El monarca sujeta con firmeza las bridas de su montura, mientras extiende el brazo derecho con el sable desenvainado y ladea ligeramente la cabeza para pasar revista a las tropas.

La composición se completa con un magnífico caballo, en actitud activa pero sometida, esbelto y regio, que añadía más majestuosidad, si cabe, a la figura del rey. Para su ejecución, el escultor utilizó como modelo uno de los mejores ejemplares de las Reales Caballerizas, que representa con minuciosos detalles altamente alabados.

En los últimos años el Monumento a la Patria española personificada en el rey Alfonso XII y la torre-mirador, rematada por la escultura ecuestre de Benlliure, han sido objeto de varias intervenciones de limpieza y restauración.