Mariano Benlliure

(Valencia, 1862 – Madrid, 1947)

Mariano Benlliure, 1933. Archivo Fundación Mariano Benlliure.

Cúpula del edificio Metrópolis. Foto: JC Martín Lera. Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.

Mariano Benlliure, 1914. Foto: Archivo Fundación Mariano Benlliure.

Biografía

Artista autodidacta, apasionado por la escultura, Mariano Benlliure se establece en Madrid en los últimos años del siglo XIX después de una prolongada estancia en Roma. La obtención de la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884 le abre las puertas de la clientela madrileña, tanto aristocrática como institucional, en un momento álgido para el desarrollo del monumento público.

La versatilidad temática, la capacidad de adaptación, el dominio de la técnica y la materia, y una concepción integral e innovadora del monumento público —en la que el pedestal se convierte, sin perder su capacidad funcional, en una pieza intermedia que integra elementos estructurales, iconográficos y simbólicos— son elementos definitorios de su obra monumental madrileña.

Nacido en Valencia en 1862, su padre había decidido abrirse camino en la pintura decorativa e introducir a sus hijos varones en el mundo del arte al que Mariano Benlliure dedicaría su vida.

Infancia y juventud

Mariano no llegó a asistir a ninguna academia o taller, aunque acompañaba a su hermano José a sus clases de pintura con Francisco Domingo Marqués. A través de la observación, el pequeño comenzó a interesarse y fijarse en los detalles del proceso pictórico, sin embargo, el modelado le llamó más la atención. Así, en 1868 realizó su primera escultura, de temática taurina.

En 1874 la familia Benlliure se trasladó a Madrid. Mariano entró como aprendiz de cincelador en una platería y durante este tiempo el joven escultor mejoró su técnica y trabajó en una pieza, también de temática taurina, que presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876. Ese mismo año, la familia se trasladó a Zamora por un breve periodo. Fue en esta ciudad donde Benlliure recibió su primer gran encargo: un grupo procesional para la Real Cofradía del Santo Entierro de Zamora.

De vuelta en Madrid, el escultor trabajó en esta obra, mientras seguía desarrollando proyectos personales que iban consolidando su trayectoria artística. Tras hacer posar a toda su familia para este encargo, en 1879 el grupo escultórico Descendido procesionó por primera vez.

Detalle del relieve conmemorativo de las campañas de abolición de la esclavitud. Monumento a Emilio Castelar. Foto: Jonás Bel. Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid.

Monumento a Bárbara de Braganza. Foto: Copyright © 2018 Antonello Dellanotte.

Detalle del relieve sobre uno de Los Caprichos en el pedestal del Monumento a Goya. Foto: Jonás Bel. Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid.

Mariano Benlliure, 1890. Foto: Archivo Fundación Mariano Benlliure.

Estancia en Roma

En 1881, Benlliure se trasladó a Roma con su hermano Juan Antonio. Allí ya vivía su otro hermano, José. Durante los primeros años de esta etapa romana, Mariano trabajó como pintor y acuarelista, hasta que pudo dedicarse plenamente a la escultura, su verdadera pasión.

En Roma entró en contacto con relevantes fundiciones artísticas, visitó las canteras de Carrara y estudió la escultura clásica o las realistas obras del movimiento verista, que tanto le influyó. Fruto de estas experiencias fue la pieza que envió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884: Accidenti! que representa a un joven monaguillo que se quema los dedos con el incensario. Con esta obra le fue concedida la Segunda Medalla.

Durante su estancia en Roma, viajó a París en dos ocasiones, en 1883 y 1885, donde pudo visitar al pintor valencia Francisco Domingo, maestro de su hermano José.

El escultor realizó unos bustos de Francisco Domingo y de sus hijos que presentó a las Exposiciones Internacionales de Múnich de 1890 y Berlín de 1891, donde consiguió la Primera Medalla otorgada por el busto del pintor. Con esta misma obra fue galardonado con la Medalla de Honor en la Exposición Internacional de Viena de 1894 y en la Exposición Universal de Paris de 1900.

El premio que consiguió abrirle las puertas de una nueva clientela, la aristocracia española y, en concreto, la madrileña, así como el acceso a las instituciones y organizaciones españolas, fue la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884.

Consolidación de su carrera artística

Es en este momento cuando recibe su primer gran encargo en Madrid, la escultura de Bárbara de Braganza, un proyecto que, junto a la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1887 —obtenida por la estatua del pintor José Ribera para su monumento en Valencia— le consagra definitivamente en su país de origen. No obstante, vivió entre Roma y Madrid hasta 1896, cuando se afincó en la capital española, aunque mantuvo su estudio en Roma hasta 1901.

En los siguientes años se suceden diversos encargos, premios y reconocimientos, entre los que destacan su nombramiento como Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o su designación en 1902 como director de la Academia de Bellas Artes de España en Roma —puesto al que renunció tan solo un año después por no ser compatible con su actividad artística—.

Los cargos más importantes de su trayectoria fueron el de director del Museo de Arte Moderno (1917-1931) —hoy integrado en el Museo Nacional del Prado— y el de Director General de Bellas Artes (1917-1919). En el desempeño de estos cargos, Benlliure demostró ser un magnífico gestor, asumiendo retos, organizando exposiciones itinerantes y mostrando obras nunca antes vistas en España.

En sus últimos años de actividad artística, el escultor se volcó en los temas taurinos que le habían interesados desde el comienzo de su carrera, rehízo algunos modelos y creó otros nuevos para presentarlos en una exposición en Madrid en 1944.

¡Accidente! J. Laurent y Cª Madrid. Archivo Ruiz Vernacci. IPCE. Ministerio de Cultura y Deporte.

Mariano Benlliure en 1943. Foto: Archivo Fundación Mariano Benlliure.

Alegoría de la Historia. Monumento a María Cristina de Borbón. Foto: Jonás Bel. Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid.

Monumento a Emilio Castelar. Foto: Copyright © 2018 Antonello Dellanotte.

Características de su obra

Mariano Benlliure destacó por su versatilidad temática y su capacidad de adaptación. El escultor dominaba las diferentes técnicas de modelado y se recreaba en el detalle con un armónico virtuosismo.

En cuanto a los monumentos públicos, concibió los proyectos como un todo, desarrollando innovadores pedestales que van más allá de la función de simple peana para convertirse en parte activa de la obra. Se puede apreciar en su producción una progresión estética y formal, desde un eclecticismo ornamentado hasta una simplificación de las formas.

La combinación de diferentes materiales es también una de las características del artista. Además de aportar ritmo, equilibrio y plasticidad a las composiciones, le permitió introducir significados simbólicos, especialmente patentes en las esculturas funerarias en las que buscaba una segunda lectura, más allá de lo visible.

Mariano Benlliure desarrolló su carrera en un periodo en el que la escultura pública experimentó un auge que permitió al escultor desarrollar numerosos proyectos en este ámbito que ilustran sus características artísticas, aunque siempre condicionadas por las peticiones de los clientes. No obstante, su gusto historicista se ajustaba al gusto del momento y supo evolucionar desde el preciosismo de los primeros monumentos hasta un nuevo clasicismo que devino en un realismo escenográfico.